El Gobierno tendría previsto otorgar a partir de la segunda mitad del año un aumento de alrededor del 8 por ciento para los jubilados. Por otra parte, también se impulsaría desde el Ejecutivo un incremento en el salario mínimo para llevarlo a 1.000 pesos, apenas por debajo de los 1.040 que viene reclamando la CGT de Hugo Moyano. De cualquier manera, la situación será resuelta por el Consejo tripartito que integran funcionarios, empresarios y gremios que podría reunirse en julio próximo. Si finalmente se concreta el aumento a los jubilados, los haberes correspondientes al sistema estatal habrán experimentado este año una suba superior al 20 por ciento, si se agrega el 13 por ciento otorgado en enero. Incluso, la mejora se encuentra por encima del 16,5 por ciento que promueve el Ministerio de Trabajo en el marco de las negociaciones paritarias entre gremios y representantes de empresas. El incremento fue analizado por la ministra Felisa Miceli y el titular del ANSeS, Sergio Massa y que podría aplicarse luego del pago del medio aguinaldo, según una información publicada por un matutino porteño. La fuerte recuperación de la recaudación previsional y los mayores ingresos por los traspasos de afiliados del sistema privado al público favorecieron el proyecto del Gobierno de otorgar el aumento a jubilados, justo en un año electoral. Las moratorias y los planes masivos de jubilación posibilitarán que este año un 95 por ciento de los mayores reciban este año una jubilación o pensión, cuando en 2002 ese porcentaje apenas llegaba al 70 por ciento. En la actualidad, ocho de cada 10 adultos que cumplieron la edad jubilatoria --82,1 por ciento- están cobrando un beneficio del sistema previsional ya sea en el sistema de reparto, capitalización, cajas provinciales y otros, según datos de la ANSeS.