El tránsito viene creciendo en forma sostenida en Capital Federal. Tal es así que en los últimos ochos años registró una suba del 40%, según datos publicados por un matutino porteño, y actualmente circulan casi dos millones de vehículos en la ciudad. Según las autoridades y especialistas, los factores determinantes de este colapso son la gran cantidad de vehículos nuevos, los más de 560 barrios privados que se instalaron en el conurbano y el crecimiento económico, que incide en la circulación de camiones que transportan mercadería. A esto se suma que la infraestructura de tránsito no progresó y la ciudad carece de suficientes de vías rápidas (como la demorada autopista ribereña), de estacionamientos y de buenos servicios públicos que alienten a la gente de dejar el auto en su casa para viajar en subte, colectivo o tren. Por diferentes medios, en la Capital ingresan casi 3.200.000 personas diariamente para desarrollar tareas laborales. Entre las 7.30 y las 9.30, las autopistas, avenidas y calles reciben la afluencia de la mayor parte de los más de 1.100.000 vehículos que llegan cada día hábil, según datos oficiales. Estos se suman a los más de 700.000 rodados que circulan de los 1.300.000 que integran el total del parque automotor estable porteño (ver infografía). Entonces, para arribar a Buenos Aires en las horas pico -en el regreso, entre las 18.30 y las 20.30- se demora más de una hora y media en recorrer 50 kilómetros, sin considerar, claro, la posibilidad de toparse con accidentes que reduzcan la calzada -en cuyo caso se forman colas de más de ocho kilómetros en los accesos más importantes-, con la presencia de alguna manifestación que obligue a desviar el camino, o con las lluvias, contratiempos que pasan muy a menudo en la ciudad.